Uno no puede entender muy bien la reforma laboral que ha tenido lugar en nuestro país. Había que modificar el modelo laboral puesto que la situación lo requería, pero en mi humilde opinión la forma que ha tomado la Ley no es la correcta.
Cito un comentario de un visitante de El País: "Es decir, por ejemplo, el Banco Santander ha ganado en el último ejercicio más de 5.000 millones de euros. Si ahora, hoy mismo, prevee que el año que viene va ganar sólo 4.900 (es decir, hay una previsión de ingresos menor) ya tiene la excusa y herramienta legal para lanzar una serie de despidos procedentes. ¿Manda o no manda narices el cómo está redactada la ley?
Haciendo la precisión de que esta previsión de menor ingreso debe ser persistente para que el despido sea objetivo, el comentario resume perfectamente lo que puede venirnos encima gracias a esta reforma. Basta una previsión de pérdida o de menor ingreso (de forma persistente) para despedir objetivamente. ¡Una previsión!
Como todos sabemos, las previsiones se hacen sobre acontecimientos que tendrán lugar en el futuro y será labor del juez interpretar si éstas son o no fundadas, pero la verdad es que el peligro de que las empresas monten un escenario pesimista para cargarse al trabajador de turno está ahí.
No es la única medida de las comprendidas en la reforma que va a traer cola. En este enlace se pueden consultar el resto de medidas, unas más acertadas que otras. Lo que está claro, bajo mi punto de vista, es que con lo que ha costado conseguirlo, la reforma se podía -y debería- haber hecho mejor.

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